miércoles, 13 de enero de 2016

INEQUIDAD

Definición.

El concepto de iniquidad se ha considerado sinónimo del concepto de desigualdad. Es fundamental diferenciar estos dos conceptos. Mientras desigualdad implica diferencia entre individuos o grupos de población, iniquidad representa la calificación de esta diferencia como injusta. 

La iniquidad social se refiere a una situación en la que no todas las personas y ciudadanos de una misma sociedad, comunidad o país, tienen los mismos derechos, obligaciones, bienes, beneficios o acceso a tales.



CAUSAS DE LA INIQUIDAD

El estudio antropológico y arqueológico de las sociedades ha revelado que las sociedades paleolíticas eran bastante igualitarias, y salvo las diferencias de sexo y edad en las tareas, existe poco o ninguna diferenciación adicional. En general hombres y mujeres de la misma edad tienen habilidades y conocimientos similares, y parece existe muy poca especialización en las sociedades de cazadores-recolectores. Esas evidencias, apuntan las desigualdades en las sociedades humanas se hicieron más marcadas en las sociedades neolíticas, en las que existía una creciente especialización y, por tanto, asimetrías en el acceso a los recursos naturales, bienes económicos, información general y conocimientos. Las élites responsables de centralizar y organizar la producción y custodia de alimentos, en las sociedades pre estatales en general aprovechan su acceso diferencial a los recursos en beneficio de sus parientes, lo cual parece ser una de las formas iniciales de desigualdad social en las sociedades humanas.


CONSECUENCIAS DE LA INIQUIDAD

Una de las más graves consecuencias de la desigualdad social, es la desigualdad educativa, que a su vez es un manifestación de la desigualdad de oportunidades. La desigualdad de oportunidades se da cuando las oportunidades para ocupar cualquier posición no están distribuidas de una forma igualitaria para todos de acuerdo criterios competitivos, sino que intervienen en la distribución el estatus social, los recursos económicos, ideología política, ideología religiosa, grupo étnico, y el género, etc. Durante las últimas dos décadas, el sistema educativo de Chile experimentó un gran proceso de mistificación de la educación, aumentando así los niveles educativos en la sociedad, sin embargo, esto no trajo consigo una solución al problema de la desigualdad social.


En 1754, hace más de 250 años, y veintidós años antes que Adam Smith publicara La riqueza de las naciones, la Academia de Dijon lanzó una osada pregunta y ofreció un premio para quien se atreviera a responderla: ¿Cuál es el origen de la desigualdad entre los hombres? ¿Es acaso la consecuencia de una ley natural?


El filósofo francés Jean Jacques Rousseau se interesó por el tema y en respuesta escribió su obra Sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. En ella, Rousseau sostiene que la desigualdad social y política no es natural, que no deriva de una voluntad divina y que tampoco es una consecuencia de la desigualdad natural entre los hombres. Por el contrario, su origen es el resultado de la propiedad privada y de los abusos de aquellos que se apropian para sí de la riqueza del mundo y de los beneficios privados que derivan de esa apropiación. Ya en esa época, buscar respuestas a la desigualdad social era un tema central para las ciencias sociales. Y eso que en aquel tiempo la desigualdad social era mucho más reducida.
Es a partir de la industrialización que comienza a crearse una diferencia importante en los niveles de ingreso, cuya relación, a nivel de ingreso medio entre los países “pobres” y los países “ricos” llegaba a principios del siglo XX una proporción de 1 a 4, pasando a principios de este siglo a una proporción de 1 a 30.
Ahora sabemos que hay más 3 mil millones de pobres en el mundo y que la mitad de ellos vive en la miseria. La medición de la desigualdad social nunca fue prioritaria a lo largo del siglo XX. Ni el Banco Mundial ni el Fondo Monetario Internacional mostraron interés en el tema. Este fenómeno, que se acrecienta con la actual crisis económica, muestra que la correlación de fuerzas es bastante más débil que la de 1929. Dato que constituye un freno a la hora de la reactivación.
No hace mucho que sabemos que la distribución de la riqueza es aún más desigual que la distribucipón de los ingresos. El 90% de la riqueza neta mundial está concentrado en Estados Unidos, Europa, Japón y Australia. Estados Unidos, con un 6% de la población mundial se ha quedado con un tercio de todo el ingreso del planeta (vía consumo), mientras la India, con el 15% de la población recibe el 1% del ingreso del mundo.
La brecha entre ricos y pobres ha crecido aún más en los últimos 30 años, justamente por seguir las recetas del FMI y aceptar a ojos cerrados las premisas del modelo Neoliberal. Este sistema tiene la particularidad de aumentar la brecha incluso al interior de los países al generar nueva pobreza y cuyo caso más emblemático son precisamente los EEUU, cuya linea de pobreza llega al 30% de la población.
La actual crisis ha instalado nuevamente este tema en el debate y una de las posibles soluciones keynesianas que se apliquen para paliar la grave coyuntura es elevar en forma escalonada el salario mínimo. Junto a esto habrá que destinar líneas de crédito especiales a los seguros de desempleo pues una caída mayor en la demanda puede hacer que se cumpla la nueva profecía de Robert Shiller de que la crisis puede correr por años.

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